domingo, 29 de diciembre de 2013

La Sagrada Familia

Hoy, en la fiesta de la Sagrada Familia, quiero dejarles una pequeña reflección sobre la relación de la Familia con el estado. Apunta más a las políticas que el entonces presidente de España, Zapatero, impulsaba, pero puede ser fácilmente interpretada, ya que es una realidad que está presente en todos los países que aplican el constitucionalismo liberal y/o el marxismo democratizado conocido hoy como socialdemocracia.

La tiranía comienza cuando se sustituye a la familia por el Estado

                                                                                           Por Eulogio López para Catholic.net

En primer lugar, la familia es una célula de resistencia a la opresión, definición genial del genial Chesterton. Y así es: en el hogar es el único habitáculo del universo donde a la persona no se le mide por la norma mercantil del intercambio, del tanto aportas tanto recibes, sino por lo que es. El enemigo del hombre es el Estado, el aliado, la familia. En cuanto se traspasa la puerta del hogar, nace el mercado, de puertas adentro, impera el cariño. Por eso, cuando lo mejor, la familia, se corrompe, da lugar a la mayor de las desgracias. Lógico.

En segundo lugar, la familia es un compromiso, el compromiso más egregio e importante que se plantea en una vida. Un compromiso para siempre, donde no se intercambian cosas, sino personas. La donación no es de algo, sino de alguien, de uno mismo. El compromiso comienza con el matrimonio de un hombre y una mujer y se extiende a la crianza de los hijos, que exige un esfuerzo ingente a cambio de nada.

En tercer lugar la familia es la inventora de la solidaridad intergeneracional, mucho antes de que existiera la Seguridad Social, hay que insistir: si hubiera una política de ayuda a la familia no sería necesaria una ley de dependencia como la que proyecta el Gobierno Zapatero. La ley de Dependencia no es más que un remedo de la inexistente ley de la familia. Durante toda la historia ha sido la familia la que ha cuidado de enfermos terminales, discapacitados físicos y psíquicos, etc. Sustituir a la familia por el Estado es el comienzo de la tiranía.

Por la misma razón las crisis sociales son siempre las crisis familiares, especialmente el divorcio y las separaciones. Porque todo el entramado descrito depende de una sola cosa: de la seguridad de los miembros de cada familia de que ese refugio tiene vocación de supervivencia. Si esa confianza falla, entonces estamos retorciéndole el cuello a la gallina de los huevos de oro.

Y así llegamos a la Festividad de la Sagrada Familia, 30 de diciembre.


A continuación, comparto con ustedes la oración del Papa Francisco dirigida hoy a la Sagrada Familia:

 “Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos
el esplendor del amor verdadero,
a ustedes nos dirigimos con confianza.

Sagrada Familia de Nazaret,
haz que también nuestras familias
sean lugares de comunión y cenáculos de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.

Sagrada Familia de Nazaret,
que nunca más en las familias se vivan experiencias
de violencia, cerrazón y división:
que todo el que haya sido herido o escandalizado
conozca pronto el consuelo y la sanación.

Sagrada Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo de los Obispos
pueda despertar en todos la conciencia
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José,
escuchen y atiendan nuestra súplica. Amén”.

Fuentes:
http://www.catholic.com
http://www.aciprensa.com

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