viernes, 18 de abril de 2014

Viernes Santo

¿Qué celebramos los católicos el Viernes Santo?

En este día la Iglesia celebra la gloriosa Pasión de Jesús, Su Muerte victoriosa. Destaca como símbolo de salvación la Cruz del señor.

El Señor está firmemente clavado en la C ruz. Había esperado muchos años y en aquel día se cumplía un deseo de redimir a los hombres. Lo que había sido un instrumento infame y deshonroso, se convertía en el árbol de la vida y escalera de la Gloria. Una honda alegría le llenaba el extender los brazos sobre la C ruz, para que supiéramos los hombres que así tendría siempre los brazos para los pecadores que se acercaran a Él abiertos.


Liturgia y Tradición de la Iglesia

Según una antiquísima tradición, la Iglesia no celebra los sacramentos en este día ni el siguiente. El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles. Ayuno y abstinencia se incluyen como precepto a obedecer, como lo dice el Código de Derecho Canónico en el número 1251, 1252 y 1253, en el cual los días de guardar ayuno y abstinencia son el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Las edades son de 14 a 59 años.

El ornamento sacerdotal para esta solemnidad es color rojo.

La primera parte es la Liturgia de la Palabra y la Oración Universal. Se lee la Pasión del Señor según el Evangelio de San Juan.

La segunda parte es la Adoración de la Cruz: el leño del Calvario no es sólo un suplicio, sino sobre todo la cruz exaltada. El celebrante, los ministros y los fieles van a postrarse sucesivamente delante del crucifijo en señal de adoración de Cristo, triunfante por la Cruz.



La tercera parte es la Sagrada Comunión se distribuye únicamente a los fieles dentro de la celebración de la Pasión del Señor; a los enfermos, que no pueden participar en dicha celebración, se les puede llevar a cualquier hora del día.


Devoción

El Vía Crucis es la devoción propagada sobre todo por los franciscanos a partir del s. XV y s. XVI; que consiste en recorrer un itinerario de representaciones, llamadas estaciones, de las etapas del camino que va del palacio de Pilato al Calvario, deteniéndose a meditar y a rezar en cada una de las estaciones.

Otra devoción muy frecuente es el Sermón de las Siete Palabras.


Tradiciones Populares

Se encuentra la Procesión del Silencio y la compañía de la virgen vestida de luto. Existen muchas tradiciones populares según el lugar y la inculturación.



Tal vez una de las tradiciones populares que ha tomado mucha fuerza es la representación en vivo del Vía Crucis. Sin embargo, esta tradición no substituye la liturgia del Día, pues es un mandamiento de la Iglesia que todos debemos cumplir.

Fuente:
http://www.diocesisdecanarias.es

miércoles, 16 de abril de 2014

¡¡Feliz Cumpleaños Benedicto XVI!!

Como lo dije en otro post, fue durante el pontificado de Benedicto XVI que yo regresé a la Iglesia. Este Papa marcó definitivamente mi vida, por eso quiero decirle en este pequeño post

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS BENEDICTO XVI!!



Les pido a todos una oración en acción de gracias por un año más de vida de nuestro Papa Emérito.

Gustavo Arias.

domingo, 13 de abril de 2014

Domingo de Ramos

El domingo de pasión -más conocido como domingo de ramos- inaugura la semana santa. De acuerdo con la rúbrica, "en este día la Iglesia celebra la entrada de Cristo en Jerusalén para realizar su misterio pascual". Los cuatro evangelistas relatan este acontecimiento y subrayan su importancia. Jesús es presentado como el Rey-Mesías, que entra y toma posesión de su ciudad. Pero no entra como un rey guerrero que avanza con su gran ejército, sino como un Mesías humilde y manso, cumpliendo así la profecía de Zacarías (9,9): "He aquí que tu rey viene a ti; él es justo y victorioso, humilde y. montado en un asno".

La procesión. La característica de la procesión es el júbilo, gozo que anticipa el de pascua. Es una procesión en honor de Cristo rey; por eso los ornamentos son rojos y se cantan himnos y aclamaciones a Cristo. La Iglesia realiza los acontecimientos del primer domingo de ramos: lo que se lee en el evangelio se vive inmediatamente después en la procesión.

La procesión no es simple ostentación, sino algo muy real; en cierto sentido, más real que el mismo acontecimiento original, porque la Iglesia, al celebrar este hecho con fe y devoción, celebra el misterio que se oculta en él. El rey que nosotros aclamamos no es un personaje histórico, sino el que vive y reina por siempre. El significado de la entrada triunfal de Cristo solamente se percibe desde la fe. Jesús entra "para llevar a cabo su obra mesiánica, para sufrir, morir y resucitar".

"¡Bendito el que viene en nombre del Señor!; ¡hosanna en las alturas!" En cada celebración eucarística repetimos esta aclamación al comenzar la oración eucarística. La venida de Cristo en el misterio eucarístico acontece diariamente. En la procesión del domingo de ramos, la Iglesia, representada en cada asamblea litúrgica, sale a recibir y dar la bienvenida a Cristo de una manera especial.

La procesión nos transmite como una anticipación o pregustación del domingo de pascua. La alegría y el triunfo de pascua rompe así la liturgia más bien sombría del domingo de ramos. Las palmas que se bendicen y se llevan en procesión, son emblema de victoria. "Hoy honramos a Cristo, el rey triunfador, llevando estos ramos". El responsorio que se canta al entrar en la iglesia menciona explícitamente la resurrección: "Al entrar el Señor en la ciudad santa, los niños hebreos profetizaban la resurrección de Cristo".

En la procesión del domingo de ramos, la Iglesia, además de conmemorar un hecho pasado y celebrar una realidad presente, anticipa también su cumplimiento final. La Iglesia espera la completa realización del misterio al final de los tiempos. Esta nota escatológica está contenida en la oración que se dice en la bendición de los ramos: "A cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándolo con cantos, concédenos entrar en la Jerusalén del cielo por medio de él". Una de las peticiones de laudes, dirigida a Cristo, contiene también este ansia de la plenitud futura. "Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, conduce a tu Iglesia a la pascua eterna".

Liturgia de la palabra. Este domingo se llama de dos maneras: domingo de ramos y también domingo de pasión. Ramos por la victoria y pasión por el sufrimiento. La procesión es heraldo de la victoria de pascua; en cambio, la liturgia de la palabra que le sigue nos sumerge en la liturgia del viernes santo. Cristo vencerá efectivamente, pero lo hará por su pasión y muerte.

La primera lectura es del profeta Isaías (50,74). Los sufrimientos del profeta en manos de sus enemigos son figura de los de Cristo. Su serenaaceptación de los insultos e injurias nos hace pensar en la humildad de Cristo cuando fue sometido a provocaciones aún peores. Es un sufrimiento aceptado libremente y voluntariamente soportado. Esta idea de aceptación se encuentra también en la segunda lectura (Flp 2,6-11), que nos dice: "Cristo se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz". Repetimos el mismo tema en el prefacio: "Siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales".

La segunda lectura nos hace penetrar con profundidad en el misterio de la redención. San Pablo, escribiendo a los filipenses, habla del anonadamiento (kenosis) de Cristo, el cual no sólo "se despojó de sí mismo asumiendo la condición de esclavo", sino que incluso se humilló hasta someterse a la muerte de cruz. Esta era lo último de la humillación y el anonadamiento, hacerse un proscrito, un desecho de la sociedad. Pero san Pablo, después de sondeadas las profundidades de los sufrimientos de Cristo, eleva en seguida nuestro pensamiento: "Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el `Nombre-sobretodo-nombre`.

La solemne lectura de la pasión es lo más característico de la misa. Siguiendo la actual ordenación litúrgica en tres ciclos, el evangelio puede ser el de Mateo, el de Marcos o el de Lucas. Tradicionalmente se lee el de Mateo.

La lectura del evangelio se despoja de todo ceremonial, incluso en las misas solemnes: no se usan velas ni incienso, y se omite también la señal de la cruz al principio. Simplemente se comienza con el anuncio: "Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo". El evangelio de la pasión no necesita adornos; ni siquiera requiere introducción ni homilía; habla por sí mismo. Cuando se lee con reverencia, no puede menos de causar una impresión profunda.

Hay muchos libros sobre la vida de Cristo, muchas meditaciones y tratados sobre la pasión. Pero nada causa en nosotros mayor impacto que los escuetos y patéticos relatos de la pasión del Señor que nos ofrecen los mismos evangelistas. No hay en ellos la menor intención de influir en nuestros sentimientos o de presentar una versión intensamente recargada de lo que allí sucedió. Tampoco se detecta afán alguno de quitar importancia a los sufrimientos físicos y morales del Salvador. Se trata de una narración sencilla, digna y moderada, que, sin embargo, lo dice todo; de tal manera que nos es fácil imaginarnos a nosotros mismos como testigos presenciales de los acontecimientos. Hay en ella drama y patetismo, pero también serenidad. La persona de Cristo descuella entre sus acusadores y perseguidores.

Es costumbre muy acertada el tomar tres lectores para la lectura de la pasión. Ello ayuda a mantener la atención y el interés. Sirve, además, para poner en evidencia las palabras de Cristo, que pueden ser leídas por el mismo celebrante. Un segundo lector se hará cargo del papel de narrador, y otro asumirá las demás partes.


Vincent Ryan
Cuaresma-Semana Santa
Paulinas.Madrid-1986.Págs. 73ss.



Fuente:
http://www.mercaba.org

lunes, 7 de abril de 2014

Cuando la Omisión es un Crímen

Brindar seguridad a los ciudadanos es una de las tareas cardinales del estado. Un estado que omite intervenir ante hechos de violencia en una sociedad, es un estado criminal.

Mucho se ha hablado de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Proceso de Reorganización nacional. Si miramos la definición jurídica de “crímenes de lesa humanidad”, los asesinatos cometidos en hechos de inseguridad no encuadrarían en esta definición; sin embargo la cuestión no es legal, sino moral.

Hay países donde es legal el aborto, sin embargo no quita que se trate de un crimen abominable, como lo define claramente el Catecismo de la Iglesia Católica. El adulterio no está tipificado en ningún código penal (al menos en países occidentales), sin embargo se trata de un cáncer social que afecta a millones de familias en el planeta, además de ser un pecado mortal. Así podríamos enumerar un sinfín de conductas que, aunque no estén penadas por la ley positiva, son contrarias a la Ley Natural y por lo tanto deben ser execradas por cualquier persona de buena voluntad.

Hoy en día hay proyectos de reformas en el código penal que pretenden atenuar penas para los delincuentes. A simple vista parece que los que deberían proteger a los ciudadanos, dirigen todos sus esfuerzos a perjudicarlos. Personalmente no creo que sea así, ya que sería caer en un simplismo absurdo, pero entonces ¿Cuál es la razón de ser de estas políticas? ¿Acaso a alguien le conviene que haya inseguridad y muertes a manos de delincuentes?

Una vez, mientras compraba una revista, me puse a charlar con el vendedor sobre la situación política actual. El señor me dijo una frase muy dura, pero en gran parte real:

“No son políticos que delinquen, sino delincuentes que hacen política”

Obviamente se refería a “ciertos políticos”. Esos que pusieron como ministro de seguridad a una mujer que otrora militaba en una organización terrorista y asesinaba militares, policías y empresarios, como parte de un plan para instaurar una dictadura; esos que destinan menos del 9% de lo que se gasta en un entretenimiento, en combatir el narcotráfico. Son los mismos que apoyaron la contranatura y atacaron ferozmente al entonces Cardenal Bergoglio por sus opiniones a favor del matrimonio; y hoy van a Roma a llevarle un cuadro de Santa Rosa de Lima pintado con vino tinto.

Hoy se dan hechos lamentables de reacción social ante el delito, los linchamientos; que lejos de ser un antídoto para el caos, fomentan más violencia. Sin embargo aquí sí actúa la justicia y hasta los políticos salen a repudiarlo. Bajo ningún concepto se puede justificar que un grupo de personas golpee salvajemente a un hombre que robó una cartera; pero que un juez salga en defensa de un delincuente y haga la vista gorda a la cantidad de crímenes que se dan día a día en manos de malvivientes, es una locura.

Un juez autorizó hace dos días una pensión permanente de $8500 para el ladrón linchado en Palermo. Un hombre que se dedica al delito va a cobrar más que otro que trabaja 45 horas semanalmente en un supermercado. ¿Las familias de los miles de muertos en manos de criminales que hubo, hay y seguirá habiendo, cobran pensión permanente?

Como vimos en los primeros párrafos, no se puede comparar la delincuencia con los crímenes cometidos por una dictadura, sin embargo la responsabilidad moral es exactamente la misma. El General Videla tal vez no mató a ningún terrorista durante el proceso, sin embargo dió la orden. Los responsables de la seguridad no matan a nadie, pero omiten poner manos a la obra permitiendo que los crímenes ocurran. Lo que agrava la situación es que, a diferencia de los crímenes de la dictadura, los que mueren hoy son inocentes.

Según fuentes oficiales, en los últimos 20 años, hubo 54.000 asesinatos en el país. Se sabe que las cifras van en ascenso, por lo tanto la mayoría de los crímenes se cometieron durante la llamada “década ganada”. Es casi el doble de la cifra de desaparecidos por la dictadura, inventada por los defensores del terrorismo marxista y que ya se ha convertido prácticamente en un dogma.

Cuando algún gobierno futuro tome las riendas de este país y empiece a hacer justicia ¿se condenará a los responsables de haber omitido hacer algo para evitar esta cantidad de asesinatos? ¿Se hablará que hubo un 54% de la población que lo apoyó con su voto y fue igualmente responsable por todos los crímenes cometidos?


Gustavo Arias.



Oración por la Patria

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos heridos y agobiados.
Precisamos tu alivio y fortaleza.
Queremos ser nación,
una nación cuya identidad
sea la pasión por la verdad
y el compromiso por el bien común.
Danos la valentía de la libertad
de los hijos de Dios
para amar a todos sin excluir a nadie,
privilegiando a los pobres
y perdonando a los que nos ofenden,
aborreciendo el odio y construyendo la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo
y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor,
cercanos a María, que desde Luján nos dice:
¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

Amén.

Vete y no Peques Más

Dura fue la historia de la mujer adúltera. Su historia es la de una mujer débil situada en medio de una conspiración contra Jesús. Ella era pecadora sin género de dudas, pero el problema que se pretende plantear a Jesús es de mucho más calado: los escribas y fariseos buscan un pretexto para derrotar a Jesús, sorprenderle en una situación sin salida y humillarle como un falso Maestro o rechazarle como un falso Mesías.

Los evangelios lo narran así: Los escribas y fariseos trajeron una mujer sorprendida en adulterio y poniéndola en medio le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio? Moisés en la Ley nos mandó la pidar a éstas: ¿tú qué dices? Juan aclara lo que por otra parte parece patente ésto lo decían tentándole, para tener de qué acusarle[368].

La situación es un poco ridícula, pues si habían sorprendido a aquella mujer en un delito y sabían cual era la pena ¿por qué no aplican ellos mismos el castigo que tan bien conocen?. Dos detalles muestran su malicia y su hipocresía: llaman Maestro a Jesús cuando sólo buscan destruir su magisterio, y añaden al delito de la mujer el adjetivo de flagrante, aparentando que sólo buscan la justicia.

El libro del Levítico dice: si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer adúlteros serán castigados con la muerte[369]; y el Deuteronomio añade que los llevaréis a los dos a las puertas de la ciudad y los lapidaréis hasta matarlos[370]. Estas eran la penas establecidas por la Ley.

Sorprende que sólo la mujer esté detenida y no se diga nada del hombre, ya que si el adulterio es flagrante es fácil que hubiesen detenido a los dos. Cabe pensar en una estratagema preparada para sorprender a Jesús en la que la mujer es víctima -aunque fuese culpable- de un complot. La realidad era que estas penas tan duras previstas por la Ley no se solían aplicar, pero contradecirlas equivalía a ir contra la palabra y la voluntad de Dios. Por otra parte el Maestro perdonaba una y otra vez, como se ve en el caso de la Magdalena pecadora pública, y es de suponer que lo mismo ocurriría en muchos otros casos. El pueblo veía a Jesús con un corazón y unos hechos misericordiosos y le querría por ello; si Jesús consiente en la lapidación desaparecería esta atracción amable ante los ojos de los sencillos. Negar la lapidación le convertiría en negador de la Ley. La trampa parecía perfecta y sin escapatoria, igual se contradecía a sí mismo con un sí que con un no.

La mujer debía estar destrozada ante los ojos de todo aquel grupo. De un lado los fariseos y los escribas que se irían creciendo en sus acusaciones ante el silencio de Jesús, como si se dijesen: "ya le hemos vencido" o "no sabe que hacer, gritemos más". Oiría aquellas voces que unidas a las de su conciencia la llenaría de temor y angustia. No se incurre en el adulterio de repente y por sorpresa. Su pecado sería un deslizamiento paulatino, hasta que la impureza la ciega y cede a su debilidad y a la solicitud del adúltero con el que cayó. O era infiel a su marido o pecaba con un hombre casado. En ambos casos la gravedad del pecado impuro es mayor y más premeditado. No cabe invocar una fragilidad momentánea, sino que se advierte una advertencia bastante clara y una voluntariedad decidida. Es cierto que ante la violencia de la tentación el pecador invoca excusas variadas: que si lo hace por amor, que si su marido no la comprende o la trata mal, o la piedad por aquel que quiere estar con ella. Lo cierto es que la situación es enormemente vergonzosa.

Siempre la impureza lo es, pero ser sorprendido y ser juzgado en público sería una situación realmente embarazosa. A la vista de todos, la mujer estaría destrozada. Muchos ojos la perforaban con aparente fervor por la justicia. ¿Qué haría el Maestro? Ella se da cuenta de que no hay salida. ¡Qué loca he sido! Fragilidad, tontería, amor; ahora ¡qué mas da! el placer es efímero, sólo quedan las consecuencias.¡Qué loca he sido! Y no se atrevería a mirar a ningún sitio, estaría acurrucuda, con los ojos en el suelo, esperando la sentencia que ya antes había dictado su misma conciencia.

Poco les importaba a los fariseos y a los escribas la situación de la mujer. Era un instrumento para poner un cerco a Jesús, y nada más. El silencio de Jesús es inesperado, pues inclinándose, escribía con el dedo en la tierra[371]. No mira a nadie, parece hacerse el desentendido. Pero en realidad está preparando un juicio severísimo sobre aquellos hipócritas que insistían en preguntarle. Aquellos hombres no les importa manipular las personas ni la verdad. Jesús les enfrentará con su propia conciencia en el momento más oportuno.

Antes de pasar a la sorprendente respuesta de Jesús conviene reflexionar sobre algo muy de nuestro tiempo: la manipulación del escándalo. Algunos se convierten en jueces y procuran sacar a la luz pública escándalos con verdad o sin ella. Unas veces es por la morbosidad de las cuestiones que venden y así extraer unos beneficios; otras para hundir personas aireando sus defectos privados; otras falseando la verdad y propalando calumnias y difamaciones que manchan el honor y la fama de sus víctimas. Son auténticos negociadores de la sospecha [372]. Se crea así un clima malsano de mentira y deformación. Se juega con las personas y con su intimidad, unas veces por dinero, otras por juegos políticos, otras por motivos ideológicos o religiosos. El lema puede ser "todo vale" y cuanto mejor revestido de bondad esté, mejor. ¿Y las personas? No importan, solo cuenta el provecho que se pueda sacar de aquel escándalo, o de aquella mumuración, o de aqella calumnia.

Este el caso de aquellos acusadores de la mujer adúltera, aunque en este caso no fuese calumnia sino verdad. Jesús irá al fondo de la cuestión, con su respuesta quedará claro que ellos no buscan la verdad y la justicia sino hacer daño Jesús, aun a costa de hundir a aquella mujer o matarla.

Pero como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: el que de vosotros esté sin pecado que tire la primera piedra.[373].

Jesús pide que juzguen ellos, o mejor que juzgue el inocente.“El dilema que se planteaba era legal, pero después de la apelación de Jesucristo -quien tenía derecho para hacer que se ejecute la sentencia-, el juicio se suspende legalmente por falta de jueces”[374]

Jesús al levantarse les miraría uno a uno. Dura debió ser la mirada del Señor. Llegaría hasta lo más hondo de su conciencia. Sería como decirles: Hablemos claro, digámoslo todo, empezando por vuestros pecados, ¿queréis un juicio público? Pues tengámoslo.

La conmoción debió ser grande. Jesús pasa de una cuestión legal a una cuestión de conciencia. No es difícil imaginar su mirada indignada ante los aparentes defensores de la justicia. El evangelista señala que al oírle, se iban marchando uno tras otro, comenzando por los más viejos. Con su palabra se disuelve el grupo. Aunque sigan en un primer momento juntos, cada uno es colocado ante su conciencia, sin excusas ni tapujos. La mirada de Jesús iría a los más insistentes y sin palabras les haría saber que conocía sus obras; si alguno se hubiese atrevido a hablar, o a arrojar la primera piedra, le hubiera detenido con la enumeración de pecados que le hacían más reo de pena que la mujer. El detalle de la marchar de los más viejos en primer lugar es significativo; quizá lo hicieron así porque tenían más pecados, o porque se dan más cuenta de que Jesús es muy capaz de ponerlos en evidencia ante todos. Al ver marchar a los demás cada uno pensaría en su vida y no estaría dispuesto a ser sujeto de un juicio público. ¡Qué distintas hubiesen sido las cosas si se hubiesen decidido a ser limpios en conciencia ante Dios!

La respuesta de Jesús se adaptaba plenamente a la Ley que indicaba que los testigos del delito tenían que arrojar las primeras piedras[375]. San Agustín comenta así la respuesta del Señor Mirad que respuesta tan llena de justicia, de mansedumbre y de verdad. ¡Oh verdadera contestación de la Sabiduría! Lo habéis oído: Cúmplase la Ley, que sea apedreada la adúltera. Pero ¿cómo pueden cumplir la Ley y castigar a aquella mujer unos pecadores? Mírese cada uno a sí mismo, entre en su interior y póngase en presencia del tribunal de su corazón y de su conciencia, y se verá obligado a a confesarse pecador. Sufra el castigo aquella pecadora, pero no por manos de pecadores; ejecútese la Ley, pero no por sus trasgresores [376]. Eran testigos, pero no podían ser jueces, porque también eran pecadores[377]

Juan concluye la escena diciendo: y quedó sólo Jesús y la mujer, de pie, en medio. Jesús se incorporó y le dijo: Mujer ¿donde están? ¿Ninguno te ha condenado? Ella respondió: Ninguno, Señor. Díjole Jesús. Tampoco yo te condeno; vete y dese ahora no peques más[378].

Jesús siendo el Justo no condena; en cambio aquéllos, siendo pecadores, dictan sentencia de muerte. San Agustín comenta así la escena: Sólo dos quedan allí: la miserable y la Misericordia. Y el Señor, después de haber clavado el dardo de su justicia en el corazón de los judíos, ni se digna siquiera mirar cómo van desapareciendo, sino que aparte de ellos su vista y vuelve otra vez a escribir en la tierra. Cuando se marcharon todos y quedó sola la mujer, levantó los ojos y los fijó en ella. Ya hemos oído la voz de la justicia:oigamos también la voz de la mansedumbre. ¡Qué aterrada debió de quedar aquella mujer cuando oyó decir al Señor" "el que de vosotros esté sin pecado, que lance la piedra el primera", porque temía ser castigada por Aquel en el que no podía hallarse pecado alguno. Más el que había alejado de sí a sus enemigos con las palabras de la justicia, mirándola con ojos de misericordia, le pregunta: ¿Ninguno te ha condenado" contesta ella: "Ninguno, Señor". Y El: Ni yo mismo te condeno; yo mismo de quien temiste tal vez ser castigada, porque en mí no hallaste pecado alguno. "Tampoco yo te condeno". Señor, ¿qué es esto? ¿Favoreces tú a los pecadores? Claro que no. Mira lo que sigue: Vete y desde ahora no peques más. Por tanto dió sentencia de condenación contra el pecado, no contra la mujer [379].

Vete y no peques más. Así despide el Señor a aquella mujer acosada. La deja marchar, pero le recuerda la gravedad de su pecado, y que si no lucha puede volver a reincidir. A la Magdalena -pecadora arrepentida – le dice: Vete en paz, porque se arrepintió libremente. Sólo puede marchar en paz quien acudió arrepentido. La mujer adultera acudió forzada y utilizada por un grupo de hombres con la conciencia deformada. Jesús aprovecha la maldad de aquellos hombres para intentar que vuelva a la vida recta una persona pecadora. Una lección más podemos aprender: sacar de los males bienes, y de los grandes males, grandes bienes. La adúltera tiene la opotunidad de aprovechar sus errores y los de sus perseguidores en una conversión fruto de un encuentro con Jesús de lo más sorprendente.

Pbro. Dr. Enrique Cases




[368] Jn 8,3-6
[369] Lev 20,10
[370] Deut 22,24
[371] Jn 8,6
[372] Beato Josemaría Escrivá. Es Cristo que pasa n.69
[373] Jn 8,7-8
[374] Carlos Pujol. Gente de la Biblia. La mujer adúltera
[375] Cfr Deut 17,7
[376] San Agustín. Tratado sobre el evangelio de San Juan. 33,5
[377] Sagrada Biblia. Universidad de Navarra. comentario in loc
[378] Jn 8,9-11
[379] San Agustín. Tratado sobre el evangelio de San Juan, 33,5-6

Fuente:
http://www.encuentra.com

miércoles, 2 de abril de 2014

MALVINAS: A 32 Años de la Defensa de Nuestra Soberanía

Al cumplirse hoy un aniversario más de la heroica gesta de Malvinas, quiero dejarles algunas reflexiones para comprender más a fondo el verdadero sentido de esta guerra, que no tuvo que ver simplemente con una estrategia de propaganda política de un gobierno para mantenerse en el poder, sino que significó un verdadero acto de amor de los que defendieron la soberanía de nuestra Patria, dejando todo en cumplimiento del deber, incluso sus propias vidas.

No es lo mismo una guerra llevada a cabo por invasores piratas, que buscan petróleo en un país ajeno y masacran con misiles y demás armamento de última generación a pueblos enteros, que una guerra justa, donde se sabe que la ventaja armamentística del enemigo es enorme; donde no sólo se pelea contra Inglaterra, sino contra la OTAN. ¿Puede entenderse la entrega de estos soldados como una simple “estrategia” propagandística? ¿No vale la pena mirar el panorama más ampliamente y entender que, aunque quizás hubo ambiciones políticas; los que sostuvieron esos gallardos combates al grito de “¡VIVA LA PATRIA, CARAJO!” lo hicieron movidos por un amor que, después del amor a Dios, no puede tenérsele a nada más que a la tierra que nos vio nacer?

La tradición católica que tienen nuestras FF.AA., no permite a un soldado argentino mirar la guerra como un “negocio”, sino como un medio de auténtica defensa de la tierra que el Todopoderoso ha dispuesto para que forme parte de nuestro territorio nacional. En síntesis, un soldado argentino jamás pensaría en invadir tierras ajenas, sino solamente defender la propia.

Obviamente, con la llegada de la democracia, hubo gravísimos problemas doctrinales en las FF.AA., y mucho más durante los gobiernos socialdemócratas de Néstor Kirchner y de su esposa, Cristina Fernández, que hicieron (y hacen) hasta lo imposible para desarmar a nuestras fuerzas materialmente, pero por sobre todo en su moral, extirpándoles su identidad católica y plantando el liberalismo en su sentido más puro. Después de esto no se puede esperar que un joven soldado tenga esas ansias de ir a recuperar lo que los piratas nos robaron.

Les dejo este interesante artículo para entender la Guerra de Malvinas desde una mirada auténticamente católica:



MALVINAS, COMBATE Y RELIGIOSIDAD

 extraído de www.fetradicion.blogspot.com.ar

Por  Marcelo J. Vernhes

A lo largo de más de tres décadas, que han transcurrido desde la Guerra de Las Malvinas, bastante se ha escrito, hablado, filmado, acerca de lo sucedido en este conflicto. Esto se ha hecho siempre desde perspectivas militares, políticas, valorativas a favor o en contra. Sin embargo, ha existido una dimensión que por lo general, ha pasado desapercibida o de la que se ha omitido toda referencia, salvo en forma excepcional. Se trata de la dimensión religiosa, permanentemente presente en nuestras tropas, y que ha jugado un rol decisivo en el enfoque dado a la planificación, orientación y posteriormente a las acciones bélicas.

Una comprensión realista, veraz de la Gesta de las Malvinas, no es posible si no se tiene en cuenta esta dimensión. La presencia de este componente espiritual se ha manifestado de diferentes maneras, algunas de ellas se expondrán a continuación.

Ejemplos de religiosidad

Un hecho contundente certifica lo dicho, es el nombre dado a la operación comando de recuperación: “Virgen del Rosario”. Esta denominación tiene un profundo sentido y pone en primer plano a la Santísima Virgen y al Rosario, que estarán presentes posteriormente, a lo largo de toda la contienda, y llevado por nuestros soldados como advocación y devoción. La característica destacadísima de este operativo, fue exponerse pero infligir el menor daño posible al enemigo. Nos encontramos aquí con una actitud combativa digna de las gestas caballerescas. El sentido es doble, por un lado manifiesta el coraje y los principios religiosos de nuestros comandos y por el otro, en tanto que objetivo político, apunta a dejar la puerta abierta al diálogo, intención implícita desde la planificación de las acciones. Sea dicho de paso, este operativo, tan menospreciado, falsamente interpretado y vapuleado, es utilizado hoy en algunas academias militares del mundo, como ejemplo y modelo en su tipo.

La segunda manifestación que es de destacar, es la de la presencia de los capellanes castrenses y de su actividad. De ello nos ha dejado un magnífico testimonio el padre Vicente Martínez. Este sacerdote fue el primero en llegar y el último en irse. El tenía a su disposición un helicóptero, que le permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro. De este modo llegó a celebrar hasta ocho misas en un mismo día. Pero más allá de los capellanes castrenses, merece señalarse la presencia voluntaria de un religioso dominico, Fray Renaudière de Paulis OP.

Uno de los numerosos y significativos acontecimientos, que nos ha dejado el Padre Vicente es el siguiente: Una vez ocupada la isla, en la cabecera del aeropuerto se enterró un rosario y se puso la pista bajo la protección de la Virgen. “Los ingleses le tiraron 1.200 toneladas de bombas y ninguna le dio hasta el fin de la guerra, que estuvo operable. El último avión salió de esa pista el 13 de Junio a las 20 horas”.

Quien no ha conocido alguno de los oficiales que lucharon en Malvinas, puede ser llevado a pensar que esta religiosidad fue una suerte de placebo, destinado a que los soldados soportaran los rigores de la lucha en las condiciones geográficas y climáticas adversas, así como combatir contra militares profesionales. Nada más lejos de la realidad. La religiosidad estaba en el corazón de quienes comandaban a los soldados. El siguiente relato del Padre Martínez nos lo confirma:

De su diario personal extrae unas anotaciones realizadas el 8 de Mayo por un hecho que ocurrió en la Misa de la Virgen de Luján. “El soldado telefonista recibe la información que venían dos aviones Sea Harrier por el Oeste. Correspondía alerta rojo y desbandarnos. Pero el Jefe dijo que estábamos en Misa y Procesión y no nos iban a detener. Yo no podía dejarlo malparado al Jefe, porque ese era un acto de Fe. Los Sea Harrier no aparecieron nunca.”.




Una Guerra Justa

La Iglesia Católica se pronuncia siempre a favor de la Paz, pero ésta requiere de ciertas características, para que realmente sea tal. En caso contrario, prevé la posibilidad de la guerra justa. Desde esta perspectiva, para que un enfrentamiento armado encuadre dentro de esta categoría, se deben dar con ciertas condiciones. Por lo tanto se considerarán los hechos a la luz de lo establecido en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sin embargo antes de entrar en este análisis es necesario, recordar y diferenciar las dos situaciones que se dieron durante el conflicto.

Para ello, modificando el enfoque generalizado, se dividirá la guerra de Las Malvinas en dos partes: La recuperación de las islas y luego el ataque inglés. Se inicia la segunda fase con el hundimiento del General Belgrano, seguido de la defensa del territorio recuperado por las fuerzas nacionales. La recuperación de las islas no fue una declaración de guerra, sino un acto mediante el que se arrebató un territorio a quienes, cometiendo un acto de piratería, lo usurparon. El proyecto era entregar las islas al arbitrio de la ONU, y a partir de allí iniciar las negociaciones. Ello está confirmada por la orden que recibió el General Benjamín Menéndez: resistir. Porqué esa orden, se impartió con el propósito de lograr tiempo para las negociaciones. Lamentablemente estás no dieron ningún resultado. Inglaterra nunca ha querido sentarse a la mesa de negociación por una razón muy sencilla: carece de elemento alguno para negociar. De no mediar la acción argentina, hoy el usurpador, de acuerdo con normas internacionales, tendría a su favor una ocupación ininterrumpida de más de ciento cincuenta años. Esto no le daría plenos derechos, pero si cierto derecho sobre las islas. Por lo tanto es correcto decir que la guerra, en su fase de tal, se inició con el hundimiento del citado crucero, fuera de la zona de exclusión. Hechas estas aclaraciones, se pasará a la consideración de las cuatro condiciones que prevé la Iglesia.

  • 1.   Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto. El acto de piratería que privó a la Argentina de un pedazo valioso y altamente estratégico de su territorio es ciertamente grave. La duración en ese momento era casi de un siglo y medio, finalmente acerca de la certeza del hecho no cabe duda alguna ya que los hechos son conocidos internacionalmente.

  • 2.    Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces. A lo largo de 149 años, diferentes Gobiernos Nacionales realizaron gestiones ante las autoridades británicas así como en fueros internacionales. Estas gestiones no lograron ni siquiera un principio de solución. Como ya se ha dicho, para evitar otorgar al invasor algún derecho, era preciso acudir a la fuerza, con la idea de obligarlo al tratamiento del conflicto.

  • 3.   Que se reúnan las condiciones serias de éxito. Argentina necesitaba tiempo para llegar a las negociaciones y lo consiguió. Si éstas fracasaron no fue por causa de la acción militar. Tanto en la recuperación como en el cumplimiento de la resistencia se alcanzaron los objetivos militares ordenados, por lo que, desde este punto de vista se cumplió también con este objetivo. Jamás se dio la orden de ganar la guerra contra Inglaterra.

  • 4.   Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar… En este punto es necesario recordar lo dicho con anterioridad. En la fase de ataque llevado a cabo mediante el operativo comando, Virgen del Rosario, se aceptó la pérdida propia y se hizo todo lo posible para infligir el menor daño al enemigo, de modo a dejar abiertas las puertas de la negociación. En la fase de resistencia la responsabilidad le cupo a Inglaterra. Argentina necesitaba tiempo para llegar a las negociaciones y lo consiguió. Se desconocen los daños sufridos por Inglaterra, toda vez que la señora Margaret Thatcher dio a lo acontecido, el carácter de secreto de guerra, impidiendo por lo tanto la difusión de esta información, por noventa años.

Conclusión

No es difícil apreciar las profundas diferencias que existen entre esta visión de la Gesta de las Malvinas, cuando se la compara con las versiones oficiales u oficiosas que circulan en la mayoría de los mass medias. Este conflicto, no querido por la República Argentina, ya que la intensión era plantar la bandera Argentina y negociar en la ONU, sin llegar a la guerra. Gran Bretaña, por el contrario, puesto en la imposibilidad de negociar, porque como ya se ha señalado, carece del más elemental argumento a su favor, no le quedaba otra salida que el conflicto bélico. Y éste le costó al parecer bastante caro ya que la señora Margaret Thatcher debió dar a lo acontecido el carácter de secreto de guerra e impedir la difusión de lo sucedido, por noventa años.

Ojalá estas sencillas consideraciones sirvan para que, en la memoria y en el corazón de los argentinos, Malvinas quede como un reclamo legítimo, un reclamo al que deberá darse respuesta satisfactoria algún día.


El Teniente 1ro. Estévez, Ejemplo de Soldado Católico

extraído de www.lanacion.com

6.30 de la mañana del 28 de mayo de 1982. Cielo cerrado y mucha oscuridad en pradera del Ganso, en el extremo nordeste de la isla Soledad. Los 40 hombres de la compañía C del Regimiento 25 de Infantería de Colonia Sarmiento, Chubut, al mando del teniente Estévez, se preparaban para relevar a la compañía A.

El relato lo hace hoy Sergio Daniel Rodríguez, que por entonces era apuntador de ametralladora pesada de la compañía al mando de Estévez.

Cuando todo ocurrió tenía 18 años. Y cuando lo recuerda, no puede evitar la emoción.
"Nos llegó la orden de preparar el armamento. La idea era salir de madrugada el 28 de mayo para contraatacar a los ingleses, que ya se habían replegado.

"A las 5.30, los ingleses habían tomado posiciones más altas y nosotros, unos 40 hombres, nos desplegamos en abanico y nos refugiamos en unas trincheras. El fuego comenzó a una distancia inferior a los 200 metros. Nosotros quedamos en el medio de un tiroteo entre los ingleses y otro regimiento argentino a nuestras espaldas", dijo Rodríguez.

Entonces, y de acuerdo con su relato, los hechos se desencadenaron con la contundencia de la guerra.
El teniente Estévez intentó un cambio de posiciones y para ello envió a un soldado a comunicar la idea a otra compañía. "Fue el soldado Carrascul. Pero nunca llegó a destino. Un certero balazo en la cabeza terminó con su vida. Creo que fue un francotirador", dijo Rodríguez en un relato de palabras cortas.

En ese momento, el propio Rodríguez fue herido en una pierna. "Le pedí a Dios que no me dejara morir", contó.

Y, pese a que él todavía no podía saberlo, en ese instante el teniente Estévez comenzó a arrastrarse hacia su posición, a pesar de que ya estaba gravemente herido en una pierna y había perdido un brazo.

"Lo vi caer de pronto en mi trinchera. Era como otra persona. No parecía sentir dolor y seguía dando órdenes, dispuesto a continuar la batalla. "¿Estás bien?", fue lo primero que me preguntó", recordó Rodríguez.

El relato, como la historia misma, en la confitería de Palermo donde contó lo ocurrido en el campo de batalla 17 años atrás, llega a su desenlace y el ex combatiente toma aire para dar el párrafo final.

"Nosotros éramos comandos. Nos cubríamos la cabeza sólo con una boina verde. Estévez tomó un casco del fondo de la trinchera y me lo colocó en la cabeza. Para hacerlo tuvo que incorporarse. Y en ese momento una bala de mortero le atacó la cabeza y lo sacó del combate", dijo Rodríguez.

Y cuenta lo que para él es la paradoja de todo: "Esa bala era para mí. Estévez me salvó la vida. Me dio un casco y me salvó la vida".


Este fue el relato de los momentos finales del soldado cuya historia apenas se esboza en la carta que a diario leen numerosos porteños en la estación Juramento de la Línea D del Subterráneo.

Pero, ¿en qué momento la escribió y por qué?

Su hermana, María Julia Estévez, tiene la respuesta y la contó desde la ciudad de Posadas, donde hoy reside con su marido, Roberto Germán García, quien, por esas vueltas del destino, fue amigo y compañero de Estévez en el Colegio Militar.

"El escribió la carta en marzo. En realidad fueron dos. Una para la novia y otra para nuestro padre. Y le encomendó a un soldado que, si no volvía, hiciera llegar las cartas a sus destinatarios", dijo con serenidad esta mujer de 49 años.

Pero la historia quiso otra cosa. No fue así como la carta llegó a manos de la familia. Ni tampoco la noticia sobre el destino de Estévez en el campo de batalla.

"Nosotros rescatamos la carta entre las pertenencias de mi hermano en los primeros días de julio de 1982, cuando había pasado más de un mes de su muerte en pradera del Ganso", explicó.

La carta terminó siendo una despedida de todos sus seres queridos, su novia y su familia de diez hermanos. ¿Por qué Estévez escribió algo así antes de ir al campo de batalla?

"Lo único que puedo decir es que mi hermano, ya de chico, soñaba con ser soldado y con ir a las Malvinas. Era muy importante para él. Casi tanto como la familia. Amar a la patria, la familia y la religión. Eso nos enseñó mi padre", dijo.


Según los registros del Ejército, Estévez integró la Compañía de Infantería 25 con asiento en Darwin. Su recuerdo va más allá del soldado. "No es porque sea mi hermano, pero es bueno que la historia se sepa. Fue un modelo", dijo María Julia Estévez.

Rodríguez, que lo vio morir, lo recordó de esta manera: "Es la única persona que conozco que antepuso los valores de la Nación por delante de los suyos. Verlo combatir era ver a un valiente".

La bala que lo mató pudo ser para él. Pero Estévez quiso morir en las Malvinas. Más de treinta años después, el grupo de soldados a los que les hablaba de unidad hasta la muerte en el campo de batalla sigue unido.

Quizás algo de todo eso intuyan quienes se detienen frente a la carta, rescatada entre las pertenencias que quedaron en el campo de batalla. Como la de muchos otros que dieron su vida.



La carta del Teniente 1ro. Estévez a su padre antes de morir

Este es el texto completo de la breve carta que el teniente Estévez escribió el 27 de marzo de 1982, días antes de partir para las Malvinas y dos meses antes de morir en combate:


"Querido papá:
"Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero, ¡fijate vos qué misión! ¿No es cierto? Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre generoso, ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

"Lo único que a todos quiero pedirles es: que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza. Y, muy importante, que recen por mí.
"Papá, hay cosas que en un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy, y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.
"Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. Dios y Patria o Muerte.
                                                                                                                                        Roberto."



A continuación una canción para este héroe:

Teniente 1ro. Estévez - Juan Carlos Rodríeguez Lobos 

martes, 25 de marzo de 2014

Rosario por la Vida en la Catedral Metropolitana

Hoy, martes 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, se celebra en la Argentina y en distintos países del mundo el “Día del Niño por Nacer”.

Por esto, a lo largo del país se organizan celebraciones y actividades destinadas a la concientización sobre la necesidad de defender la vida desde la concepción y en todas sus etapas.

El Día del Niño por Nacer se estableció en el país mediante el Decreto 1406/98, del 7 de diciembre de 1998. La fecha fue escogida por ser el día en que los católicos celebran la Fiesta de la Anunciación, cuando Jesucristo fue concebido en el seno de María.

Rosario Por la Vida en la Catedral Metropolitana


A las 18, en la catedral metropolitana, se rezará un Rosario por la Vida, que estará acompañado de una misa presidida por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli.

Desde su inicio en 2004, esta actividad fue acompañada por el cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco. En ese marco, se entregarán en forma gratuita rosarios de porcelana de colores con forma de piecitos elaborados en la provincia de San Juan por un grupo de misioneras, entre las que hay personas enfermas y con discapacidad.

En la Plata

En el santuario de la Vida y la Familia, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, bendecirá a las embarazadas en la solemnidad de la Anunciación del Señor (Día del Niño por Nacer). Lo hará en la misa que presidirá a las 18 en la parroquia Santos Mártires Inocentes, ubicada en Quintana entre Bolivia y Contarelli del barrio 5 de Mayo, en la localidad de Cambaceres, partido de Ensenada. 

También se realizarán marchas y misas en otras ciudades del país como Rosario, Salta, Tucumán y Mendoza.

Los que no puedan asistir, ayudarían muchísimo rezando desde sus hogares un Santo Rosario, rogándole a la Santísima Virgen María que interceda por esas almas inocentes víctimas de ese crimen abominable que es el aborto.

Fuentes:
http://www.aica.org