jueves, 31 de julio de 2014

San Ignacio de Loyola

Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Ignacio de Loyola. Les dejo una breve biografía de este gran santo.

El fundador de la Compañía de Jesús fue un español que nació en la casa-torre de Loyola (Azpeitia) el año 1491. Su niñez pertenece al siglo XV, siglo de otoño medieval con restos feudales y luces nuevas de humanismo, descubrimientos, aventuras; su juventud y madurez, al siglo XVI, a la época de Lutero, de Carlos V y del concilio de Trento. Algo medieval latirá siempre en el corazón de Loyola, aunque su espíritu será siempre moderno, hasta el punto de ser tenido por uno de los principales forjadores de la moderna catolicidad, organizada, práctica y apostólica.

En el verde valle que baña el río Urola, entre Azcoitia y Azpeitia, corrieron los primeros pasos de aquel niño de cara redonda y sonrosada, último vástago —el decimotercero— de una familia rica y poderosa en el país. Diéronle por nombre de bautismo Iñigo, que él cambiará en París por el de Ignacio.

Pronto murió su madre. Quizá ya estaba muy débil cuando Iñigo nació, pues, no pudiéndolo criar ella, lo puso en brazos de una nodriza campesina, cuyo marido trabajaba en las herrerías de los señores de Loyola. Allí se familiarizaría Iñigo con la misteriosa lengua vasca, de la que, siendo mayor, no pudo hacer mucho uso; allí aprendería las costumbres tradicionales del país, fiestas populares, cantos y danzas, como el zorcico y el aurresku, etc. Sabemos que siempre fue aficionado a la música, y una vez, siendo de cuarenta años, no tuvo reparo en bailar un aire de su tierra para consolar a un melancólico discípulo espiritual que se lo pedía. La educación que el niño recibió en su casa fue profundamente religiosa, si bien alguna vez llegarían a su conocimiento ciertos extravíos morales de sus parientes. Parece que su padre quería enderezarlo hacia la carrera eclesiástica, pero al niño le fascinaba mucho más la vida caballeresca y aventurera de sus hermanos mayores. Dos de ellos habían seguido las banderas del Gran Capitán en Nápoles. Un tercero se embarcó después para América, siendo comendador de Calatrava. Otro se estableció en un pueblo de Toledo, después de participar, como capitán de compañía, en la lucha contra los moriscos de Granada. Y otro, finalmente, acaudilló tropas guipuzcoanas al servicio del duque de Alba contra los franceses.

Poco antes de morir su padre, pidióle el caballero don Juan Velázquez de Cuéllar que le enviase el más joven de sus hijos, para educarlo en palacio y abrirle las puertas de la corte. Don Juan, pariente de los Loyola por parte de su mujer, María de Velasco, era contador mayor, algo así como ministro de Hacienda, del Rey Católico, y recibió a Iñigo entre sus hijos, dándole una educación exquisitamente cortesana y caballeresca, que admirarán después en el fundador de la Compañía cuantos se le acerquen: distinción en el porte, en la conversación, en el trato, hasta en el comer. En Arévalo, provincia de Avila —su residencia ordinaria—, y también en Medina del Campo, Valladolid, Tordesillas, Segovia, Madrid, en dondequiera que se hallase la corte, estaría frecuentemente don Juan Velázquez, y con él su paje Iñigo de Loyola. Toda la inmensa llanura de la vieja Castilla la pasearía éste a caballo, acostumbrando sus ojos a la redonda lejanía de los horizontes. Ejercitábase en la caza, en los torneos, en tañer la viola, en correr toros, en servir y participar en los opíparos banquetes que su señora doña María de Velasco preparaba a la reina Doña Germana de Foix, segunda esposa de Don Fernando. Devoraba ávidamente las novelas de caballerías, como el Amadís, y las poesías amatorias de los Cancioneros. "Aunque era aficionado a la fe —nos dirá más tarde su secretario—, no vivió nada conforme a ella ni se guardaba de pecados, antes era especialmente travieso en juegos y cosas de mujeres y en revueltas y cosas de armas"; mas todos reconocían en él eximias cualidades naturales: valor, magnanimidad, desinterés, fina destreza en gobernar a los hombres. Se ha dado excesiva importancia a un proceso criminal que en 1515 se entabló en Azpeitia "contra don Pero López de Loyola, capellán, e Iñigo de Loyola, su hermano, sobre cierto exceso, por ellos diz que el día de carnestuliendas últimamente pasado cometido e perpetrado". Ignoramos en qué consistió aquel exceso, que acaso se redujo a una nocturna asechanza frustrada contra alguna persona eclesiástica.



Caballerescamente se enamoró de una alta dama que "no era de vulgar nobleza; no condesa ni duquesa, mas era su estado más alto" (¿quizá la reina Doña Germana o la infanta doña Catalina?). Muerto don Juan Velázquez en 1517, Iñigo, que había pasado en Arévalo más de doce años, se acogió a otro alto pariente suyo, don Antonio Manrique, duque de Nájera y virrey de Navarra. Sirviendo al duque participó en sosegar los tumultos durante la revolución de los comuneros —espada en mano en la toma de Nájera, diplomáticamente en Guipúzcoa—, y peleó animosamente defendiendo el castillo de Pamplona contra los franceses, hasta caer herido en las piernas por una bala de cañón (20 de mayo de 1521). Impropiamente se le llama "capitán", era un caballero cortesano, o, mejor, un gentilhombre de la casa del duque.

Mientras le curaban en Loyola se hizo aserrar un hueso, encabalgado sobre otro, sólo porque le afeaba un poco, impidiéndole llevar una media elegante, y estirar con instrumentos torturadores la pierna, a fin de no perder la gallardía en el mundo de la corte; todo lo cual sufrió con estoica imperturbabilidad. En la convalecencia, no hallando las novelas de caballerías que él deseaba, se puso a leer las Vidas de los santos y la Vida de Cristo, lo cual le encendió en deseos de imitar las hazañas de aquellos héroes y de militar al servicio no de un "rey temporal", sino del "Rey eterno y universal, que es Cristo Nuestro Señor". Reflexionando sobre las desolaciones y consolaciones que experimentaba, aprendió a discernir el buen espíritu del malo con fina psicología sobrenatural. Su conversión y entrega a Dios fue perfecta.

A principios de 1522 sale de Loyola en peregrinación a Jerusalén. Detiénese unos días en el santuario de Montserrat, donde cambia sus ropas lujosas por las de un pobre; conságrase a la Santísima Virgen, hace confesión general y recibe de un monje benedictino las primeras instrucciones espirituales. Pasa un año en Manresa, llevando al principio vida de continua oración y penitencia; luego, de apostolado y asistencia a los hospitales. En una cueva de los contornos escribe, iluminado por Dios, sus primeras experiencias en las vías del espíritu, normas y meditaciones que, redondeadas más adelante, formarán el inmortal librito de los Ejercicios espirituales, "el código más sabio y universal de la dirección espiritual de las almas", como dijo Pío XI. Ya en Manresa el Espíritu Santo le transformó en uno de los místicos más auténticos que recuerda la historia. La ilustración más alta que entonces tuvo, y que le iluminó aun los problemas de orden natural, fue junto al río Cardoner. Prosiguiendo su peregrinación se embarca en Barcelona para Italia. De Roma sube a Venecia, siempre mendigando; el mismo dux veneciano le procura pasaje en una nave que va a Chipre, de donde el Santo sigue hasta Palestina. Visita con íntima devoción los santos lugares de Jerusalén, Belén, el Jordán, el Monte Calvario, el Olivete. A su vuelta, persuadido de que para la vida apostólica son necesarios los estudios, comienza a los treinta y tres años a aprender la gramática latina en Barcelona, pasa luego a las universidades de Alcalá y Salamanca, juntando los estudios con un ardiente proselitismo religioso. Falsamente le tienen por "alumbrado". No la Inquisición, como a veces se ha dicho, sino los vicarios generales de esas dos ciudades le forman proceso y le declaran inocente.

En febrero de 1528 se presenta en la célebre universidad de París, adonde confluyen estudiantes y maestros de toda Europa. Obtiene el grado de maestro en artes o doctor en filosofía (abril de 1534) y reúne en torno de sí algunos universitarios, que serán los pilares de la Compañía de Jesús: Fabro, Javier, Laínez, Salmerón, Rodrigues, Bobadilla, con quienes hace voto de apostolado, en pobreza y castidad, a ser posible en Palestina, y, si no, donde el Vicario de Cristo les ordenare (Montmartre, 15 de agosto de 1534).

De hecho el viaje a Tierra Santa resulta irrealizable, e Ignacio de Loyola va con sus compañeros a Roma, a ofrecerse enteramente al Sumo Pontífice. Una honda experiencia mística, recibida en el camino (La Storta, noviembre de 1537), le confirma en la idea de fundar unaCompañía o grupo de apóstoles, que llevará el nombre de Jesús. Paulo III, el mismo que abrirá el concilio de Trento, aprueba el instituto de la Compañía de Jesús, innovador en la historia del monaquismo (27 de septiembre de 1540). Mientras los compañeros de Ignacio y sus primeros discípulos salen con misiones pontificias a diversas tierras de Italia, de Alemania y Austria, de Irlanda, de la India, de Etiopía, el fundador permanece fijo en Roma, como en su cuartel general, recibiendo órdenes inmediatas del Papa y comunicándolas a sus hijos en innumerables cartas, de las que hoy conservamos 6.795. No por eso deja de predicar, dar ejercicios, enseñar el catecismo en las plazas de Roma, remediar las plagas sociales, fundando instituciones y patronatos para atender a los pobres, a los enfermos, a las muchachas en peligro, a las ya caídas que querían redimirse, etc. Con razón ha sido llamado "el apóstol de Roma". Y no se contenta con regenerar moralmente la Ciudad Eterna. Quiere que la capital del catolicismo sea un centro de ciencia eclesiástica, con un plantel de doctores, de los que pueda disponer cuando quiera el Sumo Pontífice. Y con este fin crea el Colegio Romano (1551), que después se llamará, como en nuestros días, Universidad Gregoriana, madre fecunda de alumnos ilustres y de maestros que enseñarán en todas las naciones. A su lado surge desde 1552 el Colegio Germánico, primer seminario de la Edad Moderna, prototipo de los tridentinos, cuya finalidad era educar romanamente a los jóvenes sacerdotes alemanes que habían de reconquistar a su patria para la Iglesia. Sus estatutos fueron redactados por el mismo San Ignacio.

A sus hijos esparcidos por todo el mundo los exhortaba a dar los ejercicios espirituales, método eficaz de reforma individual; a enseñar el catecismo a los ignorantes, a visitar los hospitales. Los últimos años de su vida despliega increíble actividad, fundando colegios, orientados principalmente a la formación del clero, para lo cual se enseñará en ellos desde la gramática latina hasta la teología y los casos de conciencia. Dicta sabias normas de táctica misional para los que evangelizan tierras de infieles, para Javier en la India y Japón, Andrés de Oviedo en Abisinia, etc., y no menos prudentes reglas propone a Pedro Canisio para la restauración católica en Alemania, y a Carlos V y Felipe II para el aniquilamiento de la media luna en el Mediterráneo.

Pocas figuras de la Contrarreforma son comparables a la de Ignacio de Loyola. Su devoción al Vicario de Cristo y a "nuestra Santa Madre la Iglesia jerárquica" brota naturalmente de su apasionado amor al Redentor, "nuestro común Señor Jesús", "nuestro Sumo Pontífice", "Cabeza y Esposo de la Iglesia". Sus Reglas para sentir con la Iglesia serán siempre la piedra de toque del buen católico.

El fundador de la Compañía de Jesús murió en Roma el 31 de julio de 1556. Su magnitud histórica impone admiración a todos los historiadores, a los protestantes tanto o más que a los católicos. Quizá su misma excelsitud haya impedido que su culto popular cundiese tanto como el de otros santos, al parecer, más amables. Preciso es reaccionar contra ciertos retratos literarios que nos lo presentan tétrico y sombrío. Sus coetáneos nos lo pintan risueño y sereno siempre, tierno y afectuoso, con extraordinaria propensión a las lágrimas. "El padre Ignacio —decía Gaspar Loarte— es una fuente de óleo." Sabía hacerse amar, aunque es verdad que todos sus afectos, aun los que parecían más espontáneos, iban gobernados por la reflexión. El "reflectir" (verbo de prudencia) le brota a cada paso de la pluma; pero no menos frecuente en sus labios era el "señalarse" (verbo de audacia), es decir, el distinguirse y descollar por el heroísmo y por las aspiraciones hacia lo más alto y perfecto: Ad maiorem Dei gloriam. Nunca fue un gran especulativo, pero sí un genio práctico y organizador, grande entre los grandes. Reduciendo a esquemas simplistas sus consejos espirituales, muchos interpretaron falsamente su doctrina como un ascetismo voluntarista y árido. No era ésa su alma. Basta leer su Diario espiritual, donde con palabras entrecortadas y realistas, no destinadas al público, descubre las intimidades de su alma y las altas experiencias místicas de cada día, para persuadirnos que estamos ante una de las almas más privilegiadas con dones y carismas del Señor.

RICARDO GARCÍA-VILLOSLADA, S. I

Fuente:
http://www.mercaba.org

miércoles, 2 de julio de 2014

Padre Carlos Spahn - La Santísima Virgen María

El Padre Carlos Spahn, exorcista y fundador de la Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia, nos habla, en su homilía, sobre la Santísima Virgen María.


sábado, 28 de junio de 2014

Fiesta del Corazón Inmaculado de María

La devoción al corazón de María ha sido siempre a lo largo de toda su historia una fuente inagotable de vida interior para las almas marianas. Las escuelas de Helfta, benedictina, franciscana y dominicana, durante toda la edad media, nos ofrecen textos de incomparable valor ascético y místico. Posteriormente, el humanismo devoto de san Francisco de Sales hace del corazón de la virgen María el lugar de encuentro de las almas con el Espíritu Santo. La escuela berulliana, apartándose de este humanismo, tiende más bien hacia una espiritualidad desencarnada, que satisface solamente a las almas más elevadas. Así, p. ej., la fiesta sulpiciana de la Intimidad de la virgen María, aun siendo teológicamente válida, altera el verdadero sentido de la devoción al corazón de María. San Juan Eudes, a pesar de haber sufrido fuertemente el influjo de Olier, no se dejó arrastrar por este exceso de angelismo. En su obra más significativa Le Coeur admirable de la Mere de Dieu restablece el equilibrio entre el espiritualismo berulliano y el humanismo desbordante de los jesuitas franceses. Pero la influencia de Paray-le-Monial vuelve a romper peligrosamente el equilibrio en favor de un fisicismo (acentuación de la importancia del corazón como órgano físico) que pierde de vista el sentido genuino de la espiritualidad de esta devoción.
En nuestros días, la espiritualidad cordimariana se ha enriquecido con la aportación de los nuevos estudios sobre el corazón de Jesús. Y no hemos de olvidar que los últimos escritos de sor Lucia, sobre todo su Cuarta Memoria, ofrecen riquísimos elementos para una espiritualidad sobre el mensaje de Fátima de indudable alcance místico. Por otra parte, las grandes almas marianas de nuestra época constituyen un claro ejemplo del alto nivel espiritual que puede alcanzar una auténtica espiritualidad cordimariana.

Sin embargo, es necesario que la devoción al corazón de María reexamine el simbolismo que ha utilizado hasta ahora. Si, superando la reciente decadencia semántica, usamos el término corazón en su significado original, suscitará en nosotros una imagen mucho más profunda y rica de contenido, no limitada a la esfera afectivo-sentimental. Para lograrlo es necesario superar más de dos siglos de historia, durante los cuales esta noble palabra —palabra-clave— siguió estando anclada o, mejor dicho, varada en un primer tiempo en las arenas del preciosismo francés, que impregna los textos de santa Margarita María, y luego en las del romanticismo alemán, que domina todo el s. XIX. A pesar de ello, en la literatura cristiana esta palabra-clave permaneció abierta a una semántica plenamente humana y con sólidas raíces teológicas.

Si entendemos el término corazón en toda su riqueza semántica, semita y cristiana, por la que viene a designar el punto de referencia, el lugar en donde se concentra su esencia y del que parten sus palabras y sus acciones, y si entendiéndolo así aplicamos el término a la Virgen, veremos que la imagen que evoca es el signo sagrado de la persona y de las acciones de la misma Virgen. Conviene insistir en la sacramentalidad del corazón; no se ve, pero se prevén sus acciones; se trata de una realidad vital, pero que remite a realidades más altas, humanas y sobrenaturales.

La devoción al corazón de María no puede reducirse a la contemplación del signo del corazón, como sucedió a veces en épocas de gusto decadente. Tiene que abrazar toda la realidad de María, captada como misterio de gracia, el amor y el don total que ella hizo de sí misma a los hombres. Para concluir, digamos que la espiritualidad cordimariana está llamada a desempeñar, en el terreno más amplio de la espiritualidad mariana, tres funciones importantes: informar, interiorizar y purificar. Ante todo, por los motivos ya indicados, informa de sí misma a todas las devociones genuinas a la Virgen. Luego, desempeña una función de interiorización al exigir que los fieles vivan coherentemente en su intimidad (en su corazón) las expresiones externas de piedad que dirigen a la Virgen. Finalmente, ejerce una función catársica respecto a las diversas expresiones de piedad mariana, para que todas ellas alcancen un alto nivel espiritual; para que, sin perder su espontaneidad y su sinceridad, purificadas de las escorias de un folclore deteriorante. hagan brillar el oro de la genuina devoción.


Memoria litúrgica actual

La MC, de Pablo Vl, incluye la memoria del Corazón inmaculado de la bienaventurada Virgen María entre las "memorias o fiestas que... manifiestan orientaciones que brotan en la piedad contemporánea" (MC 8). Es algo perfectamente cierto.


1. ORIGEN HISTÓRICO DE LA FIESTA

El que promovió de hecho la celebración litúrgica del Corazón de María fue san Juan Eudes (16011680), como se deduce también de las explícitas declaraciones de León Xlll (1903) y de Pío X (1909)` que le dan el nombre de "padre, doctor y primer apóstol" de la devoción y particularmente del culto litúrgico a los sagrados corazones de Jesús y de María, a los que el santo quiso consagrar de manera especial a los religiosos de su congregación. Ya hacia el año 1643 —unos veinte años antes de la fiesta del Corazón de Jesús— empezó a celebrar con sus seguidores la fiesta del Corazón de María. Cinco años después, el 8 de febrero de 1648, esta fiesta se celebró también en público, en la ciudad de Autun, con misa y oficio compuestos por el santo y aprobados por el obispo diocesano. Estos textos litúrgicos propios de san Juan Eudes encontraron la aprobación de numerosos obispos, a pesar de la viva oposición de los jansenistas. El 2 de junio de 1668 la fiesta y los textos litúrgicos recibieron también la aprobación del cardenal legado para Francia. Pero cuando al año siguiente se pidió a Roma la confirmación de esta ratificación, la Congregación de Ritos respondió negativamente.

Fue el jesuita p. Gallifet el que en 1726 renovó una petición formal a la Santa Sede para la aprobación de la fiesta. La causa fue tratada por Próspero Lambertini, el futuro Benedicto XIV, que era entonces promotor de la fe. La Congregación de Ritos respondió por primera vez en 1727 con un non proposita, es decir, con la invitación a no insistir en la petición, ya que ésta, por las dificultades doctrinales que presentaba, habría tenido que encontrarse con una respuesta negativa. Pero Gallifet no se dio por vencido, volvió a insistir, y en esta ocasión, el 30 de julio de 1729, se respondió oficialmente: negative. Como es sabido, la Santa Sede concedió en 1765 un oficio propio festivo al Sagrado Corazón de Jesús; pero en aquella ocasión no se pensó en proponer otro para el Corazón de María. En 1799 Pío VI autorizó a la diócesis de Palermo a celebrar una fiesta en honor del Corazón santísimo de la bienaventurada virgen María. Pío VIl, en 1805, decidió conceder esta celebración litúrgica a todos los que la solicitasen expresamente a Roma, con la obligación de utilizar mutatis mutandis el oficio de la fiesta de nuestra Señora de las Nieves. En tiempos de Pío IX, en 1855, la Congregación de Ritos aprobaba para la celebración del Corazón purísimo de María nuevos textos para la misa y el oficio, utilizando en parte los de san Juan Eudes, pero destinados siempre y solamente a aquellas diócesis y familias religiosas que hubieran hecho la debida solicitud. En 1914, con ocasión de la reforma del misal romano, la fiesta del Corazón de María fue trasladada del cuerpo del misal a un apéndice del mismo, entre las fiestas "pro aliquibus locis".
Posteriormente se presentaron a la Santa Sede muchísimas peticiones que imploraban la extensión de esta fiesta a toda la iglesia. Esas peticiones estaban promovidas, por una parte, especialmente por el celo de los misioneros Hijos del Corazón inmaculado de María (claretianos) y, por otra, por la difusión de una devoción semejante sobre todo después de las apariciones de Fátima. Y esta vez Roma respondió de forma afirmativa. El 31 de octubre de 1942 (y luego, solemnemente, el 8 de diciembre en la basílica vaticana), en el 25 aniversario de las apariciones de Fátima, Pío Xll consagraba la iglesia y el género humano al inmaculado corazón de María; como recuerdo perenne de aquel acto, el 4 de marzo de 1944, con el decreto Cultus liturgicus, el papa extendía a toda la iglesia latina la fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón de María, asignándole como día propio el 22 de agosto —octava de la Asunción— y elevándola a rito doble de segunda clase. El calendario actual ha reducido la celebración a memoria facultativa y ha querido encontrarle un lugar más adecuado poniéndola el día después de la solemnidad del Sacratisimo Corazón de Jesús.



2. CONTENIDOS DE LOS TEXTOS LITÚRGICOS

Esta cercanía de las dos festividades nos hace retornar al origen histórico de la devoción; efectivamente, san Juan Eudes en sus escritos no separa nunca los dos Corazones. Por lo demás, durante nueve meses la vida del Hijo de Dios hecho carne estuvo rítmicamente palpitando con la del corazón de María.

Pero los textos propios de la misa del día puntualizan además el esfuerzo espiritual del corazón de la primera discípula de Jesucristo. El canto para el evangelio y la antífona de comunión, que utilizan a /Lc/02/19, y el trozo evangélico de /Lc/02/41-51 con su conclusión, nos presentan a María tensa —en la intimidad de su corazón— a escuchar la palabra de Dios y a profundizar en ella. En el primer texto Lucas pone de relieve la amorosa atención de la Virgen a todo lo que ve y escucha y a los acontecimientos divinos en los que se ve envuelta; también José y otros muchos escucharon en particular el testimonio de los pastores, pero María —según nos dice el evangelista— es la única que medita, que intenta penetrar dentro de su corazón en el misterio que está viviendo. Luego, en el segundo texto, Lucas indica a propósito que María y José no comprendieron las palabras de Jesús en el templo; pero, apenas recordada la vuelta a Nazaret, llama la atención sobre una constante de la actitud de María: "Y su madre conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón". De esta forma María, que se había convertido en la madre del Hijo de Dios adhiriéndose a la palabra del Padre en la anunciación, va realizando ahora progresivamente su madurez maternal escuchando y guardando en su corazón las palabras del Hijo. Éste fue el vínculo más profundo que los unió, ya que no habrían sido suficientes los vínculos de la carne y de la sangre (cf Lc 8,21 y 11,28; Mt 12,49-50; Mc 3,34-35). Ella llevó realmente a Jesús más en su corazón que en su seno; lo engendró más con la fe que con la carne.

Así pues, María escuchaba y meditaba en su corazón la palabra del Señor, que era para ella como un pan que la alimentaba en su intimidad, como un agua generosa que riega un terreno fecundo. A lo largo de todo el AT se impone frecuentemente al pueblo elegido la obligación de recordar y meditar en su corazón todo lo que Dios había hecho en favor suyo, de forma que pudiera confirmar y profundizar cada vez mas su fe. Ahora la Virgen muestra que ha heredado dignamente esta dote de sus padres. También ella tiene una doble actitud frente a los acontecimientos y las palabras de Jesús: por una parte conserva su recuerdo y por otra se esfuerza en ahondar en su comprensión, reflexionando en su corazón o bien —según el tenor original del verbo symbállein utilizado por Lc 2,19—confrontándolas en su corazón. He aquí la fase dinámica de la fe de María: recordar para profundizar, confrontar para encarnar, reflexionar para actualizar.

Y he aquí la enseñanza para nosotros. Con este esfuerzo de su corazón por comprender la divina palabra, María nos enseña cómo hemos de albergar a Dios, cómo hemos de alimentarnos de su Verbo, cómo hemos de vivir saciando en él nuestra hambre y nuestra sed. Es sobre todo la colecta de la misa donde se recogen estas referencias prácticas: "Oh Dios, tú que has preparado en el corazón de la virgen María una digna morada al Espíritu Santo, haz que nosotros, por intercesión de la Virgen, lleguemos a ser templos dignos de tu gloria". María se convierte así en el prototipo de aquellos que escuchan la palabra de Dios y hacen de ella su tesoro; el modelo perfecto de todos los que en la iglesia deben descubrir con profunda meditación el hoy de este mensaje divino. Imitar a María en esta actitud quiere decir estar siempre atentos a los signos de los tiempos, es decir, a todo lo nuevo y admirable que Dios va realizando en la historia tras las apariencias de la normalidad, en una palabra, quiere decir reflexionar con el corazón de María sobre los acontecimientos de la vida cotidiana, deduciendo de ellos —como lo hizo María— conclusiones de fe.

Fuentes:
http://www.mercaba.org
D. SARTOR - DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs. 951-954

lunes, 12 de mayo de 2014

Padre Jorge Loring S.J. - Cuatro Aspectos del Pecado

El Padre Jorge Loring S.J., apologista y escritor del exitoso libro “Para Salvarte”, nos expone cuatro aspectos del pecado:

·        -  El Pecado, la Gran Bajeza
·        -  El Pecado, la Gran Locura
·        -  El Pecado, la Gran Primada
·         - El Pecado, la Gran Canallada

domingo, 11 de mayo de 2014

Monseñor Héctor Aguer - Nuevas Tecnologías y Relaciones Humanas

En este video el Monseñor Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, nos habla sobre las nuevas tecnologías en la comunicación y cómo pueden afectar las relaciones humanas.



martes, 6 de mayo de 2014

Aborto - Un Caso Para Reflexionar

El aborto en Argentina está penado en el artículo 86 del C.P. Aunque en el mismo Código, en los incisos 1° y 2° del artículo antes citado existen justificativos para este crimen, no fue hasta el año 2012, por disposición de la Suprema Corte de Justicia, que se permite practicar un aborto en casos de violación, a cualquier mujer, cualquiera sea su condición o el riesgo que corre. En síntesis, lo que la Corte Suprema de Justicia hizo fue despenalizar el aborto de facto.

Para entender cómo es que la Corte Suprema llegó a este grado de irracionalidad, tenemos que revisar un poco el “currículum” de la actual ministra de dicha corte. Se trata de Carmen María Argibay, militante atea y feminista, que está a favor de la despenalización del aborto por considerarlo un “derecho” de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Fue presa política durante el Proceso de Reorganización Nacional e integra la Corte desde el 3 de Febrero del año 2005.

Desde la reforma de la Constitución del año 1994, el Pacto de San José de Costa Rica, que entre otras cosas, declara inviolable el derecho a la vida del no nacido, tiene jerarquía constitucional. La “década ganada” en nuestro país instrumentalizó esta Convención de DDHH para vengarse de sus antiguos enemigos y así encarcelar a militares ancianos en cárceles comunes (violando el Pacto), dejar en libertad a personas que instauraron el terror en las décadas del 60 y 70, darles cargos públicos importantísimos, destruir totalmente a las FF.AA., FF.SS y FF.PP, y un sinfín de singularidades que sólo pueden tener lugar en un régimen criminal.

Entre los beneficiados de estas disposiciones, está la señora Argibay. Como cualquier persona con un poco de sentido común puede pensar, la tortura llevada a cabo por algunos miembros de las Fuerzas en época del Proceso, es inadmisible, por más criminal que sea el torturado. Obviamente, esto se aplica aún con mayor peso para el inocente. ¿A esta señora le importan realmente los DD.HH, siendo que por un lado execra las torturas a terroristas, pero por el otro considera asesinar a un bebé un derecho?

Hace pocos días, invadió los medios la noticia de una adolescente de 13 años, abusada sexualmente por un degenerado, que quedó embarazada. En un hospital público se negaron a practicarle el aborto, pero días después se lo practicaron en una clínica privada. El niño que había sido concebido en el vientre de esta chica tenía ya seis meses. Un mes y medio atrás de esta noticia, en nuestro país, nacía un bebé seismesino. Y casos de niños nacidos antes, abundan.

Muchos criminales que apoyan la práctica del aborto, aducen que el bebé en el vientre de su madre, aún no es persona. ¿Realmente puede existir un convencimiento pleno de esta afirmación, que atenúe la criminalidad de esta gente, o tenemos que pensar que se trata de verdaderos genocidas? Yo me inclino por la segunda opción. Es inaudito pensar que los miles de militantes feministas, que buscan la implementación del aborto, utilizando todas las herramientas jurídicas a su alcance, presión política y otras estrategias; sean tan imbéciles como para no saber que un bebé de seis meses es una persona.

Algunos “representantes del pueblo”, hace muy poco, salieron a festejar el bautismo de la hija de una mujer unida civilmente con otra. Fue realmente una fiesta que tuvo repercusión internacional y hasta contó con la participación de la "Señora del 54%". Lo que tendría que haber sido un bautismo normal, de una niña que no tiene la culpa de la inmoralidad de los mayores, ocupó muchas páginas de periódicos y estuvo en boca de muchas personalidades importantes.

Hasta hoy, absolutamente nadie salió a opinar sobre el asesinato de este bebé. Ni siquiera un minuto de silencio en el ámbito público. Ni una muestra de sensibilidad, aunque sea hipócrita, de quienes supuestamente tienen que tutelar la integridad de las personas.

¿Qué método habrán utilizado en esa clínica para extraer del vientre de la adolescente a ese bebé? Como comentaba arriba, hay bebés que nacen seismesinos, por lo tanto ya tenía todo el sistema nervioso desarrollado. ¿Qué hicieron cuando vio la luz para matarlo? ¿En qué mente podrida puede caber la posibilidad de desmembrar a una criatura inocente? Nadie se lo pregunta. Solamente se puede ver a las feministas desnudas en las calles, celebrando un logro más y a uno que otro periodista emitiendo opiniones baladíes sobre si está bien o mal lo que hicieron estos malditos. ¿Qué van a hacer con la adolescente que tiene el trauma de haber sido violada y ahora se le agregó otro peor? ¿Van a salir a decir que era peor que diera a luz a su hijo y darlo en adopción, que asesinarlo?

En el siglo pasado se justificaban matanzas en masa, culpando a grupos minoritarios de las desgracias de una población. Hoy se justifica la matanza de bebés, seres totalmente indefensos, adjudicándoles todos los males sufridos por sus madres. ¿No nos alcanzaron las masacres que llevaron a cabo tantas dictaduras, que justificaban el genocidio, para aprender que el valor de la vida humana no tiene por encima ningún otro derecho? Y mucho menos cuando se trata de la vida de un inocente.

Recemos, hermanos, por esos niños asesinados, sin oportunidad siquiera de un bautismo. Que la Misericordia de Dios los acoja en su Reino. También pidamos por los promotores de esta cultura de la muerte, para que el Señor pueda tocar sus corazones, se arrepientan y puedan salvar sus almas.

Que Dios los bendiga.

Gustavo Arias.

lunes, 5 de mayo de 2014

Diarios Digitales: Medios Para la Evangelización

Desde su comercialización, internet produjo una verdadera revolución en lo referido a medios de comunicación, como así también en áreas como el arte, la literatura y otras disciplinas. Trajo progresos, pero también decadencia. Lo que en otros tiempos era difícil de conseguir porque en el país no existía, hoy está al alcance de un clic. La pornografía está presente hasta en las páginas mas “serias”, la violencia es difundida en distintos sitios webs como objeto de entretenimiento y la contranatura y otras inmoralidades, vistas como algo normal, están prácticamente presentes en todos los diarios digitales. Y sobre esto último quiero referirme hoy.

Los diarios digitales más populares, que suelen tener también su versión impresa, y son leídos por millones de personas diariamente, difunden, como dijimos en el primer párrafo, todas las inmoralidades presentándolas como buenas, distorsionan información, según la tendencia política propia del diario y presentan las noticias del Papa y la Iglesia como a ellos les parece que deba ser presentada, menos como realmente debería serlo, dando lugar a interpretaciones descabelladas de palabras del Santo Padre, etc. Pero como Dios de lo más aberrante puede sacar cosas buenas, podemos ser nosotros sus instrumentos para llevar adelante una tarea evangelizadora.

Hace un tiempo me hice una cuenta en un diario muy popular aquí en Argentina, ya que en los foros se puede emitir opiniones. Hay gente buena y gente mala, como en todos los ámbitos, pero sobre todo me llamó la atención la obra evangelizadora de algunos y el buen combate dialéctico sostenido por otros en defensa de nuestra Santa Religión.

Me parece que, si bien la gran mayoría de los que escribe en esos foros, son militantes del odio misoteísta; la minoría católica, cristiana de otras denominaciones, religiones o simplemente atea, pero que respeta las creencias de los demás, hace un gran bien en pos de la Verdad y el respeto entre las personas. Podemos encontrarnos gente que comenta cosas como “Yo soy ateo, pero respeto las creencias de los demás y me parece que juzgar al Papa hoy, año 2014, por lo que pudieron hacer papas anteriores, es un error” ó “No se puede juzgar con la mentalidad y la idiosincrasia de hoy, hechos ocurridos hace quinientos años”. Como verán, no evangelizan, pero sí hacen un gran bien aportando razonamientos a favor de la sana convivencia y el respeto muto.

Pero aquí quiero centrarme principalmente en las posibilidades que se nos presentan para la evangelización y la defensa de la Iglesia. Como dijimos mas arriba, la cantidad de gente que lee los diarios digitales es enorme y muchos de ellos leen también los comentarios que hacen los usuarios en el foro, por lo tanto un comentario evangelizador llegará, como mínimo a decenas de personas. Otra ventaja es que los usuarios que escriben barbaridades e incluso verdaderas blasfemias, generalmente son impulsados por el odio a lo sacro y no son verosímiles ni siquiera para los ateos verdaderos, ya que escriben frases sacadas de páginas o libros de autores mediocres, que repiten lo mismo una y otra vez, haciendo referencia a la inquisición, las cruzadas, la pedofilia en la Iglesia y demás sandeces que son presentadas entre insultos, por lo tanto la credibilidad es baja para los cortos de mente y nula para quien tiene un CI normal.

El principio fundamental para desarrollar nuestra evangelización en estos medios es no caer en la bajeza de los cristianófobos. Si ellos nos insultan, nosotros oremos por ellos; si nos preguntan con real anhelo de aprender, respondamos. No olvidemos que muchos de ellos nunca oyeron el Evangelio y simplemente repiten las tonterías que dicen sus amigos. Hay que aprender a distinguir a aquellos usuarios que son medianamente formados y malintencionados. Dicen cosas como “Santo Tomás de Aquino dijo que las mujeres son defectuosas y mal nacidas”. Ante estas afirmaciones falsas, solamente basta DECIR LA VERDAD. Cualquiera que lea estas premisas, dichas supuestamente por un Santo, se va a dar cuenta que está sacada de contexto o que es un invento de alguien de pocas luces. En internet hay información buena y mala; quien quiera sacarse las dudas realmente de lo que dijo o no dijo un Santo, puede hacerlo tranquilamente, por lo tanto NO TENGAMOS MIEDO DE DECIR LA VERDAD ante las falsas acusaciones de estas personas.



Una vez identificados los mal intencionados y, de ser necesario contraponer a sus afirmaciones la Verdad, es fundamental no interactuar con ellos. Evitemos decir su nombre (o apodo) para que no crean que les estamos dando importancia, ya que no son ellos exclusivamente el objeto de nuestro apostolado, sino todas las personas y la difusión de la Verdad. Para explicarlo mejor: Si confrontamos con ellos, podemos dar la apariencia de que se trata de algo personal, cuando en verdad lo que hacemos es desmitificar, evangelizar y ayudar a que las personas de buena voluntad no se dejen engañar por afirmaciones producto del odio de misoteístas.

Otros usuarios, aunque pueden pensar distinto a la Verdad, tienen buenas intenciones y hacen preguntas que realmente vale la pena responder. Como advertencia y por experiencia propia les digo que son los menos. Es importantísimo, cuando recibimos una pregunta, ver comentarios anteriores del mismo usuario. En muchas ocasiones se trata de un cristianófobo recalcitrante que nos pregunta algo irónicamente para luego burlarse y continuar insultándonos.

La evangelización a través de estos medios implica paciencia y mucha oración. No es lo mismo predicar en un grupo parroquial que hacerlo frente a la hostilidad de personas que odian a Cristo y a su Iglesia. Es muy importante proponerle a los demás hermanos en la Fe que oren por los que están alejados de Cristo, pero fundamentalmente por aquellos que nos persiguen, nos insultan, calumnian contra el Santo Padre y la Iglesia. La oración trae grandes frutos y conversiones.

No olvidemos que nosotros tenemos la ventaja más grande: Pertenecemos a la Iglesia de Cristo, que es depositaria de la Verdad plena, por lo tanto ninguna afirmación contraria a la recta doctrina va a poder encontrar real acogida en los hombres, que fuimos creados por Dios, para Dios y poseemos una naturaleza que, aunque haya quienes quieran torcerla, está en una constante búsqueda del Creador.

Además no olvidemos la promesa que el mismo Cristo hizo a Pedro cuando fundó su Iglesia: Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

Demos testimonio de nuestra Fe con educación, buen humor y sobre todo con mucha Caridad con los que nos odian. El amor siempre va a vencer al odio y las personas que aún no están muy convencidas de su cristianismo, van a optar siempre por la propuesta amorosa y, sobre todo, por la Verdad.

¡Que Dios los bendiga!

Gustavo Arias.